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Antes del Amanecer

Cine y otras perversiones intelectuales

Estrenos – VIERNES, 07/07/06.

07-07-2006 08:17:36


AMANDO A MARADONA – A la vista del número creciente de películas sobre el tema, pronto habrá que añadir otro género a los existentes: El futbolístico, que terminará por devorar a todos los demás. Este documental revisa la obra y milagros de Diego Armando Maradona.

AR MENO UN QUEJÍO – Otra muestra más de la mezcla ficción-documental, en este caso a propósito del flamenco urbano. Dirigida por Fernando de France y con las presencias de Chico Ocaña y Alex Brendemühl.

CARS – Es posible que esté lejos de ser la mejor película de Pixar, pero en cualquier caso es una gozada a nivel técnico, por lo que ha merecido una atención especial por nuestra parte.

DELITOS MENORES – Comedia dramática escrita, dirigida y protagonizada por David Duchovny (el agente Mulder de Expediente X). Ubicada en el Greenwich Village neoyorquino de hace treinta años, cuenta también en su reparto con Robin Williams, Téa Leoni y Frank Langella.

LAS HUELLAS DE DYLAN – Documental de Fernando Merinero que aprovecha una gira por España del cantautor Bob Dylan para analizar su figura y su repercusión en el panorama musical español. Con intervenciones de Luis Eduardo Aute, Joaquín Sabina, Christina Rosenvinge, Amaral, Loquillo...

JUNEBUG – Interesantísima entrega de cine indie norteamericano, que nuestro colaborador Juanma Martín analizó recientemente.

LOS MANAGERS – España también aporta su granito de arena a la zafiedad propia del verano con esta comedia dirigida por Fernando Guillén Cuervo y protagonizada por Paco León y Fran Perea.

PEOPLE - Comedia hispano-francesa a mayor gloria de Ibiza. ¿Habíamos dicho ya que el verano es deprimente?. Con José García, Rupert Everett y Rossy de Palma.

PINTAR O HACER EL AMOR - Otra comedia, pero puramente francesa, e interpretada por Daniel Auteuil y Sabine Azéma. Los protagonistas son pintores, seres humanos cultos... ¿Cuántas horas durará en cartel?

EL TIGRE Y LA NIEVE – Nueva película de Roberto Benigni tras el gran éxito de La Vida es Bella (1997) y el fiasco de Pinocho (2002). Reflexión a propósito del personaje y su obra en este mismo blog.

THE WHITE DIAMOND – Parece que el éxito de Grizzly Man propicia el estreno comercial de otros documentales de Werner Herzog. ¡Aleluya!

WORKINGMAN'S DEATH – Co-producción entre Austria y Alemania que documenta en seis episodios los trabajos más peligrosos del mundo, y que ha obtenido numerosos galardones internacionales. Al parecer su director, Michael Glawogger, elude el sempiterno informalismo que se supone intrínseco al cine realista y opta por resaltar los aspectos audiovisuales.



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Nada por aquí, nada por allá - A propósito de NOTHING.

03-07-2006 01:49:41


Qué suerte tener la oportunidad de que te financien una fantasía, que de pronto tengas el dinero y los medios necesarios para desarrollar una idea de esas que se nos ocurren en conversaciones trasnochadas con un amigo, acompañadas de algunas risas. Conociendo el mundo de la industria cinematográfica, sé que no es tan fácil, sobre todo en lo que se refiere al dinero. Aunque los nuevos medios han facilitado, o más bien abaratado, el acceso a la producción y realización de un film, está claro que sigue siendo una inversión cara, y más si se incluyen también efectos especiales y demás juegos visuales, tan de moda en nuestros días.

Sin embargo, como decíamos, la película de Vicenzo Natali parece haber sido concebida durante una borrachera entre amigos, en una conversación de esas que comienzan con ¿Qué pasaría si….? o ¿Te imaginas que…? En fin, una paja mental. No dudo que durante el desarrollo de la película no hubiera habido una más detenida y concienzuda reflexión sobre la fantasía que había inspirado la historia (¿acaso no todas comienzan así?) pero el resultado se queda en… nada. Y que coincidencia que ese sea precisamente el nombre de la película, Nothing. La cosa, como me la imagino yo, porque aquí todo vale, comenzó así, ¿te imaginas que un día te levantas con problemas hasta el cuello y descubres qué con solo desearlo eres capaz de hacer desaparecer todo aquello que odias? Llegaría un momento en que solo tendrías a tu alrededor lo que de verdad te gusta y quieres. Oye, y por qué no hacemos una película sobre esto y digitalmente eliminamos todo y dejamos a dos colegas en medio de la nada, como si fuera un experimento y ellos las cobayas?



Dicho y hecho, así tenemos una película de 90 minutos que se podría haber resumido en 5, porque a pesar de su recurrente tema, la película es aburrida, y encajaría mejor en el formato de video clip. No niego que tenga un planteamiento tan original que te involucra y piensas cuál sería tu reacción en una situación similar. ¿Qué pasaría si estuviera en esa situación…? Y tal vez es destacable la reflexión que se intuye acerca de la amistad, las valoraciones humanas, el materialismo salvaje al que rendimos pleitesía. Pero todo ello se pierde en conversaciones de quinceañeros indolentes, en demasiados chistes fáciles y simples, lo que la convierte en esa perfecta película para la tele de domingo a las cinco de la tarde que ves con un ojo abierto y el otro adormilado por el calor del verano.

No he visto mucho más de este director, pero recuerdo Cube (1997) con cierto aprecio, y por encima de todo como un film no solo original sino más profundo y filosófico, o al menos esa fue la impresión que me dio en aquella época. Quizá era igual de sosa que ésta, pero prefiero conservarla como algo de valor en mi memoria que dudar de ella por esta otra, no sea que empiece a revisar todo lo que en el pasado me atrajo y sedujo y termine llorando de la depresión. Bueno, seguro que no es para tanto.

J. Arango



Nothing (Nothing). Año de Producción: 2003. Nacionalidad: Canadá. Duración: 90 minutos. Dirección: Vincenzo Natali. Guión: Vincenzo Natali, Andrew Miller y David Hewlett. Basado en una historia de Andrew Miller y Andrew Lowery. Producción: Vincenzo Natali, Andrew Miller, Andrew Lowery, Steve Hoban, Paula Devonshire, Hanno Huth, Noah Segal y Nohuhiko Sakotu (49ht Parallel Productions para Alliance Atlantis Motion Picture Distribution Inc. y Senator International). Montaje: Michele Conroy. Fotografía: Derek Rogers (c). Música Original: Michael Andrews. Diseño de Producción: Jasna Stefanovic y Peter Cosco. Diseño de Vestuario: Alex Kavanagh. Efectos Visuales: C.O.R.E. Digital Pictures. Reparto: Andrew Miller (Andrew), David Hewlett (Dave), Marie-Josée Croze (Sara), Andrew Lowery (Crawford), Maurice Dean Wint (narrador), Gordon Pinsent (hombre de traje).

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Estrenos – VIERNES, 30/06/06.

30-06-2006 09:52:34


AALTRA – Dos vecinos se odian. Un accidente deja a ambos en silla de ruedas y propicia que emprendan juntos un viaje a Finlandia. Comedia negra de producción franco-belga, con influencias de Aki Kaurismaki.

ASTÉRIX Y LOS VIKINGOS – Adaptación en dibujos animados del álbum de Goscinny y Uderzo Astérix y los Normandos.

LA BICICLETA – Tres historias correspondientes a la niñez, la juventud y la ancianidad, con el hilo conductor de una bicicleta que pasa de dueño en dueño. Cine español intimista con buenas interpretaciones.

LA CASA DEL LAGO – Keanu Reeves y Sandra Bullock vuelven a coincidir en pantalla tras Speed (1994), protagonizando en esta ocasión el romance fantástico de un hombre y una mujer que habitan tiempos distintos. Dirige Alejandro Agresti, que hace una semana también estrenaba en España Todo el bien del mundo.

LAS COLINAS TIENEN OJOS - Quien pueda liberarse de prejuicios o simple cerrazón disfrutará de una de las películas más interesantes de este verano. El mejor remake de género desde Amanecer de los Muertos, que comentamos con más profundidad aquí.

NANG NAK – Producción fantástica tailandesa, premiada en varios certámenes asiáticos e incluida en el ciclo cine x 14 días de la distribuidora Notro Films. Podéis leer la opinión de uno de nuestros colaboradores habituales aquí.

UNA PARTIDA DE CAMPO – Una película de Jean Renoir. ¿Hace falta decir más? Obra maestra absoluta. Su proyección, pues dura tan solo 40 minutos, se ve complementada por un documental de la filmoteca francesa que incluye escenas inéditas del film.

EL SEÑOR DE LA GUERRA - Una película interesante, como todas las escritas y/o dirigidas por Andrew Niccol, pero que no se atreve a llevar el tema del tráfico de armas a sus últimas consecuencias, y prefiere privilegiar aspectos dramáticos muy convencionales.

SOY CUBA - Coproducción soviético-cubana de 1964, dirigida por Mikhail Kalatozov (Cuando pasan las cigüeñas) y muy alabada por Martin Scorsese y Francis Coppola, que nos muestra a través de cuatro episodios cómo el país centroamericano escapó a las garras de Batista y cayó en brazos de Fidel Castro.

¡VAYA VACACIONES! – Robin Williams y Barry Sonnenfeld bajan varios peldaños en su cotización hollywoodense al protagonizar y dirigir respectivamente esta comedia menor sobre un padre que embarca a su familia en un viaje en autocaravana.

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Lecturas en internet.

29-06-2006 11:26:32


Dejan Ognjanovic nos ofrece el primero de una serie de cinco artículos dedicados a las mejores películas japonesas de terror de todos los tiempos, divididas por subgéneros. Para empezar, los fantasmas [en inglés].

Opiniones de dieciséis críticos sobre el ejercicio de la literatura sobre cine en España. En el mismo enlace podéis acceder a la primera parte del dossier. El tono general es apocalíptico, lo que no es sino un estímulo extra para persistir en la tarea.

La crítica que la célebre Pauline Kael escribió sobre el Superman de 1978, y que ha sido desempolvada por The New Yorker aprovechando el estreno de Superman Returns. Algunas de las apreciaciones de Kael en torno a los efectos especiales y el reparto de la película de Richard Donner son muy agudas [en inglés].

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Winterbottom a propósito de 'Camino a Guantánamo'

24-06-2006 00:01:24
A quien ahora escribe le apetecía mucho realizar este comentario sobre Camino a Guantánamo, más después de haber leído unas cuantas críticas en diferentes medios de comunicación donde, evidentemente, se hace especial hincapié en la faceta de denuncia política. Para empezar, diré que lo menos interesante de este filme es la reconstrucción de las torturas en Guantánamo, precisamente, por ser lo peor en él desde un punto de vista estético. Lo realmente sublime lo constituye su primera y última parte, muestras de los verdaderos estilemas del director Winterbottom. El que mira asiste estupefacto a esos breves planos de paisajes exóticos sobrexpuestos a una música enaltecedora que parecen una continuación de Código 46: fotogramas de The Lonely Planet, retratos del planeta Tierra desde una óptica casi panteísta, en los que individuo y paisaje se mezclan en comunión directa.



Ante Winterbottom, como ante Ang Lee, la literatura cinematográfica encuentra dificultades de encasillamiento. ¿Es un autor? ¿Será su temática social, presente desde Go Now a Wonderland, su conciencia política, de Welcome to Sarajevo a In This World, sus facetas definitorias? Pero tal vez la respuesta sea de lo más simple. Winterbottom parte de géneros para desmontarlos y, de hecho, con cada intentona de uno de ellos los depura estilísticamente. Lo que le importa del género no son los códigos propios, sino su apariencia, es decir, los ambientes y la historia: El perdón lo asociamos al género western por el lugar y época en el que se desarrolla; Código 46 pertenece a la ciencia ficción porque, nos dicen, nos encontramos en el futuro; In This World y Camino a Guantánamo tratan temas de actualidad candentes que salen en los telediarios.



Con relación a estas líneas de depuración de las que hablábamos y, para centrarnos en el filme que nos ocupa, podemos establecer una gradación cuyas escalas serían Welcome to Sarajevo-In This World-Camino a Guantánamo. La primera es una película narrativa con personajes, pero, ¡ay!, donde se introduce algo muy querido por Winterbottom, el grano, el cambio de formato; Welcome to Sarajevo contiene un minidocumental dentro que es lo mejor del filme y donde, parece, le hubiera gustado quedarse pues sus otros personajes de ficción carecen realmente de interés. Pero la escena verdaderamente «Winterbottom» no llega hasta el final: el protagonista ha conseguido su objetivo y lo vemos en plano medio, en movimiento, dentro de un coche, y con música; se trata de un momento «epifánico», que ya aparecía en Besos de mariposa, con el bautismo-asesinato de la protagonista, y que irá dosificando a lo largo de su filmografía: Wonderland (el plano-emblema sería aquel de un campo de fútbol abarrotado), In This World (que es también sublime, pues casi todo el filme se compone de este tipo de escenas), incluso en 9 Songs (pero donde la música baja su volumen acorde con la acción), que podrían ser casi películas musicales, donde sus personajes no hablan, deambulan, solos, o acompañados, en medio de diferentes espacios geográficos, sin un alma o saturados de gente, que van desde el Londres urbano a una Afganistán agreste o una Antártida virgen. ¿Cómo no le han reprochado a Winterbottom a los que le gusta In This World por su temática social que se dedique a componer abstracciones geométricas con el efecto de unas luces infrarrojas, por ejemplo, en un momento muy dramático del filme? Personalmente, creo que esto es lo novedoso y las señas de identidad del realizador. Con Camino a Guantánamo, y ayudado en la dirección por el montador Mat Whitecross, llega al clímax al desfragmentar por completo la narración, con lo cual también se acerca a una estética de plena actualidad. No deja, así, ni un momento de respiro al espectador; no importa que los personajes no estén desarrollados, la dramaturgia aquí desaparece; sin embargo, se consiguen escenas altamente sugerentes, con cielos explotando sobre la cabeza de los protagonistas, y de los espectadores.



Y, ya que pocos críticos se han detenido en comentarlo, enumeraré a continuación algunos rasgos relativos a la puesta en escena de Camino a Guantánamo, que se pueden considerar compendio de varios recursos usados desde el comienzo de la carrera de Winterbottom: montaje fraccionado; uso de diferentes formatos y texturas, con planos sacados de telediarios y otros que no lo son pero que imitan su estética; flashes breves que se asocian a momentos del pasado; planos de movimiento (en todos sus filmes, hay un Viaje, o varios); planos de conjunto, lejanos, de figuras enmarcadas en espacios abiertos (hasta en Jude o With or Without You, existen); deambulaciones de personajes (el más emotivo puede que sea la carrera del niño en In This World).




Con Winterbottom somos conscientes de que la Tierra es redonda y asible (véase también I Want You). Winterbottom es hijo de la globalización y la imagen, un producto actual, que se considera habitante del mundo, no únicamente ciudadano inglés. Su acercamiento a los géneros se corresponde con una cuarta mirada, el punto de vista de una cámara lo suficientemente alejada para encuadrar la trama en un contexto espacial, no involucrarse sentimentalmente en ella, pero tampoco juzgarla; la mirada de un dios no juicioso, y que se corresponde con la mirada del cine actual, cuando ya todos los códigos están manidos de tanto usarlos y somos dueños de la imagen. El concepto de cuarta mirada toma como punto de partida la famosa clasificación valle-inclanesca a la que un autor ha de enfrentarse a la hora de retratar a sus personajes. Recordemos, estaba la mirada desde el aire, de pie y de rodillas: desde el aire, los personajes aparecen deformados, marionetas merced al demiurgo, aplastados contra el suelo; de pie es una mirada de tú a tú, el que busca el realismo o el documental o la acción de películas mainstream; de rodillas, es la épica, el western, el género de aventuras.



Y terminaré también aludiendo a otro escritor, en este caso, a Virginia Woolf, quien, con Orlando, pretendió romper todos los límites, entre ellos, los espacio-temporales. ¿Acaso no es lo que pretende Winterbottom: romper los géneros o, precisamente, a través de ellos, abarcar pasado, presente y futuro, traspasar el aquí? El viaje de In This World podría ser una traslación del viaje imaginario de Orlando pero todavía inscrito a circunstancias concretas. Habrá que seguir la carrera del realizador y ver hasta dónde puede llegar, y preguntarse por sus verdaderas intenciones autorales recubiertas de pretendida modestia.


Asia Marinero

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Estrenos - VIERNES, 23/06/06.

23-06-2006 08:18:02


THE DRAGON HOUSE - Documental español sobre el Bhutan del siglo XXI.

LA EDUCACIÓN DE LAS HADAS – Nueva película de José Luis Cuerda (La lengua de las mariposas) con Ricardo Darín, Irene Jacob y la cantante Bebe Rebolledo. Cine español intimista con buenas interpretaciones.

FOFITA, UNA FOQUITA LA MAR DE SALADA – Modesta película de animación que recrea con focas la historia de amor entre Romeo y Julieta.

UNA HISTORIA DE BROOKLYN – Comedia dramática del guionista y director Noah Baumbach, centrada en el proceso de separación de sus padres cuando él era adolescente. Cine indie ubicado temporalmente en 1986, aunque su retrato de la institución familiar puede dar lugar a algunas reflexiones sobre nuestro presente.

MALABAR PRINCESS – Un niño de ocho años quiere encontrar a su madre, que desapareció en un glaciar del Mont-Blanc hace cinco años. Realización del francés Gilles Legrand, llena al parecer de humanidad y buenos sentimientos.

MALA LECHE - Comedia de enredo franco-española, con Thierry Lhermitte y Leonor Watling.

MUJERES INFIELES – Comedia dramática chilena sobre la infidelidad femenina. Con María José Prieto y Lucía Jiménez.

SCARY MOVIE 4 – Catarata de parodias enhebradas con hilo grueso por el director David Zucker (Aterriza como puedas), al frente de la saga Scary Movie junto a sus guionistas habituales, Jim Abrahams y Pat Proft, desde la tercera entrega. Lo más llamativo de esta película son sus condiciones de estreno: varias distribuidoras españolas se han negado a cubrirlo debido a las abusivas condiciones de Disney en cuanto al reparto de la taquilla del film.

SHUTTER - Mezcla de Muerte de un ciclista y The Ring, producida en Tailandia. Dirigida por Banjong Pisanthanakun y Parkpoom Wongpoom, e interpretada por Natthaweeranuch Thongmee, Jitrada Korsangvichal y Titikarn Tongprasearth. Nuestra crítica, aquí.

TODO EL BIEN DEL MUNDO – Una mujer viaja con su hija hasta un pequeño pueblo argentino al descubrir que su marido, al que daba por muerto desde hacía veinte años, vive allí. La dirige Alejandro Agresti (El sueño de Valentín, Una noche con Sabrina Love), y la protagonizan Mónica Galán y Julieta Cardinali.

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Estrenos - VIERNES, 16/06/06.

16-06-2006 08:17:39


CRUZANDO EL PUENTE: LOS SONIDOS DE ESTAMBUL - Mientras componía la banda sonora de Contra la pared en Estambul, Alexander Hacke, miembro de la vanguardista banda alemana Einstürzende Neubauten, descubrió la ciudad y su música. Escrita y dirigida por Fatih Akin, una propuesta similar a la excelente Brasileirinho de Mika Kaurismäki.

DEVUÉLVEME MI SUERTE - Una ejecutiva neoyorquina tiene que organizar un baile de máscaras. Enésima comedia romántica norteamericana.

GRIZZLY MAN – Reflexión de Werner Herzog en torno a Timothy Treadwell, naturalista devorado por un oso. Posiblemente, una de las mejores películas estrenadas en 2006, sobre la que podéis leer una pesadísima reseña en esta misma página, y una crítica más accesible en una revista amiga.

NO ESTOY HECHO PARA SER AMADO - Un agente judicial, resignado a una vida sin alicientes, decide aprender a bailar el tango en una academia. Estudio minimalista de caracteres, con la sutileza habitual en el cine francés.

LA OBERTURA – Bio-pic de Luang Pradit Phairoh, considerado el último gran compositor de música tradicional tailandesa. Siete premios (incluyendo mejor película) de la Asociación Nacional de Cine de Tailandia. Cinco premios de la crítica de Bangkok. Mejor música y mejor sonido en el Festival de Cine Asia – Pacific.

SERES EXTRAÑOS – Un cámara de televisión graba el violento suicidio de un hombre, cuya última mirada de espanto le fascina. En teoría, más terror oriental, realizado por Takashi Shimizu y protagonizado por Shinya Tsukamoto. Pero la película ofrece, en nuestra opinión, muchos otros puntos de interés.

SIN TI - Ana Fernández interpreta a una madre de familia cuya única ambición es conservar lo que tiene, hasta que un accidente doméstico la deja ciega. Cine español intimista con buenas interpretaciones.

EL TAXISTA FUL - José desarrolla su rutina de conductor de taxi robando los vehículos que necesita para trabajar. Cine español intimista con buenas interpretaciones.

ULTRAVIOLETA – Milla Jovovich presume de ojos y ombligo mientras asesina a centenares de hombres armados en diversos ambientes pop. Desde ya, una de las peores películas estrenadas en 2006, de la que también podemos aportar crítica.

VECINOS INVASORES - Verne y otros animales despiertan de su letargo invernal, y descubren un gran seto verde que separa su hábitat natural del de los humanos, donde "no se come para vivir, sino que se vive para comer". Adaptación de la tira cómica Over the Hedge, que sirve a DreamWorks para seguir desarrollando con desenfado criaturas y texturas digitales.


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El infierno está en nosotros - Shoah

12-06-2006 12:20:37
¿Filmes de horror? ¿Metraje de terror real?

No hay mayor terror humano que el de mirar a los ojos del mal en estado puro y ver que se trata de los de un ser común igual a nosotros; percatarnos de que esos mismos ojos devuelven la mirada y nosotros estamos en ella. Shoah mora en el terreno de la conciencia, de la conciencia de cada uno. Todos somos culpables, cómplices o como quiérase que se quiera llamar: los ciudadanos alemanes que decían no saber nada (curiosamente, en El hundimiento, documento ficcional de Hitler, el único momento escalofriante y emotivo es aquel en el que la verdadera Traudl Junge afirma que desconocía por completo la suerte de los judíos); los ciudadanos polacos que veían con ojos directos cómo masacraban a sus compatriotas mientras seguían cultivando sus campos (a los trenes que llegaban les hacían la señal, con signos, de muerte); los sobrevivientes que lo hicieron a costa de ayudar a los alemanes (muchos de ellos pertenecían a comandos seleccionados por los soldados nazis, pero, por favor, que no se me malinterprete, lo importante es vivir: «El ser humano se compone de esperanza» [sic]) o, como los llama Lanzmann, los espectros (cómo vivir después de aquello); aquel judío amante de los niños que prefirió suicidarse a morir enfrentándose a los alemanes; aquel polaco que no quiso volver a visitar el gueto porque le marcó profundamente; el rabino que arremetía contra los que intentaban huir de su suerte; los ucranianos que hicieron las veces de SS; los españoles y presos políticos que, a la vez que mejoraban su propia situación, precipitaban a los judíos a la cámara de gas; nosotros, que lo ignoramos. Es la lógica del caos y el absurdo, del humano como lobo para el hombre, dentro de una maquinaria perfectamente engrasada que funcionaba a base de conciencias dormidas, ojos vendados por láminas de papel transparente, sentimientos anulados. Todo se compacta en una masa pegajosa que une al género humano. Nadie paró a los trenes fantasma, nadie hizo nada (aunque haya soldados alemanes que dicen haber llorado «como mujeres»).



Que el ser humano no solo se compone de carne lo sabe cualquiera que adquiere poder. Una vez tomado puede adoptar formas siniestras aunque se dé en contextos diferentes: los regímenes totalitarios (en lugares llámense Chile, Guantánamo, URSS) o aquellos más cercanos a nosotros, como en la propia casa, o la del vecino (malos tratos, todo tipo de abusos bautizados con nombres ingleses). Se ha de anular al individuo, a la entidad, a lo que hay dentro y no se ve, y a la identidad, desposeer de nombre, borrar el paso por la tierra de aquella persona concreta, tan valiosa y ofensiva es (Raoul Hilberg explicando cómo se llegó a la Solución Final).



Pero Shoah es una película, como siempre ha aseverado Lanzmann, que se compone de puesta en escena. Una cámara, precisa, sigue el hilo narrativo de los entrevistados (sobrevivientes, soldados y administración alemanes, testigos...), busca los lugares físicos de aquellas gestas de la barbarie que nuestro cerebro rehúsa creer, muestra tan solo espacios que exudan dolor, nos toca de un modo subrepticio y nos obliga a reconstruir el terror, enfrentándonos a él. Hemos sido dotados de conocimiento. Es necesario, todos compartimos nuestro milímetro de culpa.



Shoah. Año de producción: 1985. Nacionalidad: Francia. Duración: 566 minutos. Dirección: Claude Lanzmann. Montaje: Ziva Postec y Anna Ruiz. Fotografía: Dominique Chapuis, Jimmy Glasberg y William Lubtchansky (color). Reparto: Simon Srebnik, Michael Podchlebnik, Motke Zaidl, Hanna Zaidl, Jan Piwonski, Itzhak Dugin, Richard Glazer, Paula Biren, Pana Pietyra, Pan Filipowicz, Pan Falborski, Abraham Bomba, Czeslaw Borowi, Henrik Gawkowski, Rudolf Vrba, Inge Deutschhkron, Franz Suchomel, Filip Müller, Joseph Oberhauser, Anton Spiess, Raul Hilberg, Franz Schaliing, Martha Michelsohn, Claude Lanzmann, Moshe Mordo, Armando Aaron, Walter Stier, Ruth Elias, Jan Karski, Franz Grassler, Gertude Schneider, Itzhak Zuckermann, Simha Rotem (sobrevivientes-espectros, administra-ción-soldados-policía alemanes-verdugos, testigos-cómplices). Documental.


Asia Marinero

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La crisis de un adolescente medio en clave pop: THUMBSUCKER

11-06-2006 05:19:30


Es innegable la influencia que El Guardián entre el Centeno ha ejercido en el medio cinematográfico a través de su protagonista, el adolescente Holden Caulfield, desconcertado y cínico antihéroe imbuido de un sarcasmo arrebatador, buscador del sentido real de la vida en un mundo donde la inocencia y la verdad no tienen lugar, y abocado a sufrir en un mundo falso, confuso e hipócrita. Tal revisitación postmoderna se relaciona con los temas y el estilo que J. D. Salinger trata en su novela, ya que están perfectamente sintonizados con la mente de los más jóvenes, y también porque plantea un modo de narración muy cercano el lenguaje cotidiano, así como el retrato de una parte de la juventud norteamericana, del concepto que tiene de sí misma y de la sociedad que la rodea.

Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y de más puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso. Primero porque es una lata, y segundo, porque a mis padres les daría un ataque si yo me pusiera aquí a hablarles de su vida privada. (1)



La adolescencia es un tema recurrente en el cine indie, el cual ha sido abordado desde peculiares y variadas perspectivas, al menos en la última década: a través del género fantástico (Donnie Darko, Richard Kelly, 2001 o Mysterious Skin, Gregg Araki, 2004), de la fábula social más o menos cruel e irónica (Bienvenido a la Casa de Muñecas, Todd Solondz, 1995; Las Vírgenes Suicidas, Sofía Coppola, 1999; o The Good Girl, Miguel Arteta, 2002), de la comedia marciana (Academia Rushmore, Wes Anderson, 1998 o Ghost World, Terry Zwigoff, 2001), del hiperrealismo polémico y salvaje (Kids, 1995 y Ken Park, 2002, ambas de Larry Clark o L. I. E., Michael Cuesta, 2002) o del ensayo con ínfulas poéticas (Elephant, Gus Van Sant, 2003). Relegamos, por tanto, la función del cine teenager de Hollywood encabezado por American Pie (Paul Weitz, 1999), sus secuelas y otros (sub)productos de la misma calaña; inclinado a satisfacer la risa y la líbido del joven público al que va dirigido.

A D. B. tampoco le he contado más, y eso que es mi hermano. Vive en Hollywood. Como no está muy lejos de este antro, suele venir a verme casi todos los fines de semana [...] Ahora D. B. está en Hollywood prostituyéndose. Si hay algo que odio en el mundo es el cine. Ni me lo nombren. (2)

Llamaría a Jane para que viniera a vendarme las heridas. Me la imaginé perfectamente, sosteniendo entre los dedos un cigarrillo para que yo fumara mientras sangraba como un valiente. ¡Maldito cine!. Puede amargarle a uno la vida. De verdad. (3)




Thumbsucker refleja la desorientación inherente a la edad del pavo a través de las vivencias de Justin (un excelente actor revelación llamado Lou Taylor Pucci que fue premiado en Berlín 2005, sin duda una elección soberbia de casting), un joven de 17 años atribulado e incomprendido que, en la búsqueda de un ‘yo’ que le satisfaga, encadena una serie de adicciones (desde chuparse el pulgar hasta ejercer con ahínco y decisión la tertulia política en el instituto) como proceso vital y necesario para encontrar ese ‘yo’ anhelado. En dicha evolución se cruza su entorno más próximo: un padre acomplejado y tan desorientado como él (Vincent D’Onofrio), una madre comprensiva con dudosas aficiones (Tilda Swinton) o su expeditivo e interesado profesor (Vince Vaughn).
Por lo tanto, comprendemos que la herencia adolescente (o complejo de Peter Pan) todavía pervive en el mundo de los adultos (Justin llama a sus padres por sus nombres de pila para evitar que estos se sientan mayores, además su progenitora es fan incondicional de un actor de un culebrón televisivo que hará todo lo posible para conocerle). Con semejantes parientes cercanos, normal que el chaval se chupe el dedo pulgar a la mínima, lo sustituya por los tranquilizantes dado su hipotético déficit de atención o más adelante los cambie por algo en teoría más natural como es la marihuana.

Mike Mills, guionista y director de Thumbsucker, aborda las peripecias de Justin y su familia desde una óptica exclusivamente pop: su formación y trayectoria audiovisual así lo corrobora (director de cortometrajes, anuncios comerciales y de video-clips al servicio de grupos como Air, Moby ó Pulp), y sin caer en sofisticados manierismos arty (los que emplean colegas suyos como Michel Gondry o Sofía Coppola), Mills describe los suburbios y sus personajes con una sobria y fría puesta en escena heredera de su pasado como realizador de publicidad, solamente alterada por los puntuales delirios oníricos del protagonista (aunque posiblemente se haya visto influenciado por el aspecto formalista, a la par que riguroso, de La Tormenta de Hielo (Ang Lee, 1997) y la citada Donnie Darko, de las cuales bebe, aunque sea a ráfagas, en fondo y forma).



También ayuda que la música haya sido compuesta por Tim DeLaughter, cabeza visible del grupo indie The Polyphonic Spree encargado de interpretarla, y cómo no la presencia, a través de tres canciones, del pop-rock lánguido y tristón del gran Elliot Smith (un extraordinario músico elevado a los altares por su repentina desaparición – de paso recomiendo vivamente su disco póstumo ‘From A Basement On The Hill’; aunque ‘Either/Or’ o ‘Figure 8’ también son fabulosos – , y aunque no venga a cuento, advertir la grave imitación que hace de él en la actualidad un bluff y soso producto de marketing llamado James Blunt, al cual copia perniciosamente con descaro y alevosía).

I’ve been outside invited in but i couldn’t abide
wouldn’t miss it again burning every bridge that i cross
to find some beautiful place to get lost
i had true love i made it die i pushed her away
she said please stay burning every bridge that i cross
to find some beautiful place to get lost
to find some beautiful place to get lost
well i don’t know where i’ll go now
and i don’t really care who follows me there
but i’ll burn every bridge that i cross
and find some beautiful place to get lost
and find some beautiful place to get lost. (4)

Thumbsucker no pretende ser una visión realista de la sociedad (sus personajes son quizás demasiado excéntricos, los conflictos que plantea están tratados con bastante suavidad) y, porque además, se ríe sardónicamente de sí misma (el dentista gurú interpretado por Keanu Reeves es una buena prueba de ello), primando más el humor descreído que la sátira sangrante (aunque no se corta cuando aborda con cierto cinismo el tema de la competitividad surgida en los debates escolares o el de las estrellas de cine ó de la televisión rehabilitadas en clínicas de desintoxicación, por ejemplo).
Por lo tanto, si no eres alérgico a propuestas alternativas creada para un target formado mayoritariamente por modernillos gafapastosos, Thumbsucker puede ser tu película, un cuento gélido y desencantado sobre la alienación adolescente y la incomprensión familiar acompañado del recuerdo imborrable, en la lejanía, de Holden Caulfield.


Notas:

(1) [El guardián entre el centeno, J. D. Salinger, 1951; Traducción: Carmen Criado, 4ª ed., Alianza Editorial, 1982, pág. 7]

(2) [El guardián entre el centeno, J. D. Salinger, 1951; Traducción: Carmen Criado, 4ª ed., Alianza Editorial, 1982, pág. 7-8]

(3) [El guardián entre el centeno, J. D. Salinger, 1951; Traducción: Carmen Criado, 4ª ed.., Alianza Editorial, 1982, pág. 116]

(4) [Letra de la canción Let’s Get Lost, escrita por Elliot Smith. Publicada en el álbum 'From A Basement On The Hill' (2004) y en la banda sonora original de Thumbsucker (2005)]



Óscar Pablos


‘Thumbsucker’. Año de producción: 2005. Nacionalidad: EE.UU. Duración: 94 minutos. Dirección: Mike Mills. Guión: Mike Mills, basado en la novela ‘Thumbsucker’, de Walter Kirn. Producción Ejecutiva: Anthony Bregman & Bob Stephenson. Producción: Bob Yari Productions / Bull's Eye Entertainment / Cinema-go-go / This is That Productions. Fotografía: Joaquin Baca-Asay . Música original: Tim DeLaughter, performed by The Polyphonic Spree & Elliot Smith. Montaje: Haines Hall & Angus Wall. Diseño de Producción: Judy Becker. Diseño de vestuario: April Napier. Reparto: Lou Pucci (Justin Cobb), Tilda Swinton (Audrey Cobb), Vincent D’Onofrio (Mike Cobb), Vince Vaughn (Mr. Geary), Kelli Garner (Rebecca), Keanu Reeves (Dr. Perry Lyman), Benjamín Bratt (Matt Schramm). Estreno en EE.UU: 16/09/2005. Estreno en España: 02/06/2006.


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Brisas frescas para el calor: JUNEBUG

11-06-2006 01:32:56


Teniendo el cuenta el momento de "vacas flacas" que se avecina en lo que se refiere a estrenos cinematográficos, no es de extrañar que lleguen a nuestras carteleras una serie de películas, estrenadas hace ya algún tiempo al otro lado del Atlántico y que no encontraron su hueco en las carteleras españolas en la temporada alta; no debido a su mínima calidad, sino más bien a causa de la apretada y agotadora oferta de filmes a estrenar. Así, en las próximas semanas asistiremos a los atrasados estrenos de cintas como El asesinato de Richard Nixon, de Niels Mueller (filme estrenado a finales del año 2004 en Estados Unidos para lograr una merecida nominación al Oscar para Sean Penn) o aquellos títulos "menores" nominados en la última edición de los cada vez menos fascinantes Premios de la Academia. A saber: Hustle & Flow, de Graig Brewer, Una historia de Brooklyn, de Noah Baumbach o la que ahora nos ocupa, la estimable Junebug, de Phil Morrison.

Con un precioso cartel promocional, Junebug nos cuenta de una manera áspera y distante el viaje físico iniciado por una galerista de arte de Nueva York para conocer a un importante artista con talento y una minusvalía psíquica y, de paso, conocer también a su familia política; aspecto éste último que la conducirá a otro tipo de viaje, que podemos llamar interior, y la confrontará cara a cara con su propia alma y razón de ser.



Morrison acierta a la hora de presentarnos las pequeñas rutinas y manías de esa familia propia y característica (parace estar diciéndonos) de la América profunda. El director y su guionista, Angus MacLachlan, nos descubren la caja de Pandora de esa América llena de miserias y desavenencias, producto de unas mentalidades acartonadas y simplistas y, sobre todo, de unas tradiciones y costumbres rancias y ecorsetadas. Todo lo vemos a través de esa mujer sofisticada y sin raíces a la que da vida con natural convicción la actriz Embeth Davidtz.

Pero el retrato de esta familia sureña no se nos antoja superficial y tópico en ningún momento, sino más bien tierno, amargo unas veces, otras irónico, pero siempre cómplice y contemplativo; tanto que, llegados al final, sus responsables parecen ensalzar la vida de la tradicional, sensible y típica familia americana que siempre permanece unida en los mejores y en los peores momentos, criticando duramente la desinhibida y cómoda existencia de la protagonista. Único pero achacable a una función en la que, a pesar del buen nivel actoral exhibido, sobresale el trabajo de Amy Adams, dando vida a la optimista, ingenua y admirable cuñada embarazada. Un personaje bombón que la actriz sabe aprovechar dotándole de una frescura y emotividad dignas de la nominación al Oscar secundario que recibió.



En conclusión, Junebug es una de esas típicas comedias "indies" que dan un poco de frescor al desasosegante panorama cinematográfico del verano y que vienen cargadas de un cierto sentido crítico hacia la sociedad norteamericana, pero combinando sensibilidad, análisis, inteligencia y dureza expositiva con una factura técnica y un acabado formal que rallan en lo realista y nos hacen albergar fundadas esperanzas hacia la posterior trayectoria del, hasta ahora, desconocido director.

Juanma Martín.

Junebug. Título original: Junebug. Año de producción: 2005. Nacionalidad: Estados Unidos. Duración: 106'. Dirección: Phil Morrison. Guión: Angus MacLachlan. Producción Ejecutiva: Mark P. Clein, Ethan D. Leder, Daniel Rappaport y Dany Wolf. Producción: Mindy Goldberg y Mike S. Ryan. Montaje: Joe Klotz. Fotografía: Peter Donahue. Música original: Yo La Tengo. Diseño de producción: David Doernberg. Diseño de vestuario: Danielle Kays. Reparto: Embeth Davidtz (Madeleine), Alessandro Nivola (George), Celia Weston (Peg), Amy Adams (Ashley) Benjamin McKenzie (Johnny), Scott Wilson (Eugene), Frank Hoyt Taylor (David Wark), Joanne Pankow (Sissy, hermana de David Wark). Estreno en España: 30/06/2006, fecha sin confirmar.

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La inmensidad inabarcable de la mujer según Pedro Almodóvar: Volver.

07-06-2006 14:52:17


Quizás por ese halo mágico que la envuelve y que nos la presenta más misteriosa que amenazadora, la muerte ha ejercido desde tiempos inmemoriales un gran influjo en el ser humano. Desde una perspectiva artística, esa fascinación por el más allá ha sido clave para la elaboración de algunas de las obras más representativas de la historia. El cine de Pedro Almodóvar tomó hace mucho tiempo a la muerte como compañera de viaje, ya sea como clímax orgásmico (Matador, 1986) o como catarsis al dolor (Todo sobre mi madre, 1999). En Volver la muerte vuelve a ser, una vez más, parte importante en la historia, aunque sea como excusa para justificar y exaltar una vida luminosa e irónica. La muerte la representa la abuela Irene, cuyo fantasma se les aparece a sus dos hijas, Raimunda y Sole, y a su nieta, Paula, para cumplir una promesa olvidada en vida. A raíz de ese encuentro, las vidas de todas ellas (y algunas más) empiezan a cambiar.

Este acertado regreso del cineasta al análisis de ese particular universo femenino que ha poblado la mayor parte de su filmografía, es un homenaje al amor de madre, aquella que trata de sobrevivir a los guantazos de la vida, luchando contra los elementos para sacar adelante a sus hijos. Mujeres solidarias, inmensas, que esconden un dolor insondable que no las derrumba sino que las empuja a seguir andando, contagiando osadía en su caminar. Desde el primer momento, la película se desarrolla como un noqueante paseo por las entrañas de los más bellos sentimientos, inmersos en una contundente y aplastante sensibilidad con la que el director manchego vuelve a construir un maravilloso espectáculo de luz y color.



En Volver, Almodóvar vuelve a jugar constantemente con las referencias más o menos sutiles, desde el suspense a lo Hitchcock, potenciado por la música de Alberto Iglesias, que lo enlazan con el cine negro más clásico; hasta el neorrealismo italiano, plasmado ya no sólo a través de la puesta en escena, sino con evocaciones directas a las grandes divas de los cincuenta, como Sofía Loren o Anna Magnani: el personaje al que embiste una rabiosa y extraordinaria Penélope Cruz es una encarnación de las heronías de aquellas películas. Ese es otro punto fuerte de la película: las interpretaciones de todas las actrices son de una verosimilitud y una candidez exhuberante (mención especial merece Blanca Portillo). No sin razón, Volver puede considerarse un espectáculo de actrices y es perfectamente comprensible el premio otorgado en Cannes a todo el reparto.

A pesar de ciertas debilidades (la base folletinesca del conflicto central, por ejemplo), estamos ante la confirmación del genio almodovariano, capaz de convertir lo que es en esencia un guión muy personal, muy autobiográfico, muy "Almodóvar", en una historia de alcance universal que pasa de la risa al llanto de una manera tan natural y delicada que no nos queda otra que admirar la maestría y el talento de un realizador complejo y profundo, capaz de hacer de la cotidianeidad un cine auténtico, un cine puro e indeleble.

Juanma Martín.



Volver. Año de producción: 2006. Nacionalidad: España. Duración: 110 minutos. Dirección: Pedro Almodóvar. Guión: Pedro Almodóvar. Producción Ejecutiva: Agustín Almodóvar. Producción: Esther García. Montaje: José Salcedo. Fotografía: José Luis Alcaine, en Eastmancolor. Música original: Alberto Iglesias. Dirección Artística: Salvador Parra. Diseño de vestuario: Sabine Daigeler. Reparto: Penélope Cruz (Raimunda), Carmen Maura (Abuela Irene), Lola Dueñas (Sole), Blanca Portillo (Agustina), Chus Lampreave (Tía Paula), Yohana Cobo (Paula), María Isabel Díaz (Regina), Leandro Rivera (El barman), Yolanda Ramos (La presentadora de TV), Antonio de la Torre (Paco). Estreno en España: 17/03/2006.

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Ante todo, vivir - EL OCASO DEL SAMURAI.

07-06-2006 08:20:39
Aprovechando que nuestro compañero Óscar Pablos la ha incluido entre lo mejor de 2005, quizá sea interesante profundizar un poco en esta película de Yôji Yamada...





Imagina una de samuráis que te hace reír y llorar. Un melodrama serio y aséptico -japonés, claro- mezclado con un leve tono de comedia familiar. Y todo ello unido con una coherencia sutil tanto en sus elementos técnicos como estéticos. Yôji Yamada, prolífico director con 67 películas en su haber, evidentemente sabe manejar muy bien todos los aspectos necesarios para llevar adelante una historia. Ha sido director de comedias, y de una serie de films muy populares en Japón que cuentan las aventuras de un querible vagabundo, Tora San. Yamada apuesta por entretener positivamente al espectador intentando hacer reír siempre, y en este caso también llorar.

La historia está situada al norte de Japón durante la revolución Meiji de 1868, una época en la que los samuráis dejan de tener sentido e importancia. Seibei Iguchi es un samurái devenido burócrata, que debe trabajar duro y, sobre todo, gastar poco, para llevar adelante una casa humilde pero con varias bocas que alimentar. Viudo y padre de dos hijas, vive además con su madre, que pocas veces le reconoce y no puede ayudarle en las tareas de la casa.

Su vida es austera pero feliz. Un día vuelve a ella una antigua amiga, Tomoe, y juntos pasan buenos momentos. Entre ellos resurge un cariño especial. Pero ante la propuesta de matrimonio que le ofrece el hermano de Tomoe, desiste para no obligarla a vivir en la pobreza. Por otro lado, los tiempos políticos cambian y el samurái que hay en su interior se ve obligado a resurgir.





La película está interpretada por Hiroyuki Sanada y Rie Miyazawa, dos bellezas orientales dotadas de un magnetismo y poder de expresión aplastantes. Sanada fue elegido para actuar junto a Tom Cruise en El Último Samurái. Además de los protagonistas, cuenta con un reparto repleto de estrellas locales. El Ocaso del Samurái ha ganado varios premios, y se hubiera llevado el Oscar a la mejor película extranjera en el 2003 si no le hubiera sido arrebatado, injustamente, por la canadiense Las Invasiones Bárbaras.

Estamos sobre todo ante una película sobre samuráis y códigos de honor, en la que no faltan los combates y hazañas de las artes marciales. Aunque en este aspecto, se introduce una modernización del samurái, una aceptación de los cambios sociales y el gusto por una vida pacífica sin muerte ni combates. Estas características suponen también una propuesta de cambio para el género jidai-geki, que engloba los films de cierta época habitualmente protagonizados por samuráis.

Pero, por otra parte, podemos rescatar una comicidad tan simple que hasta provoca ternura, sobre todo en las escenas del trabajo de Iguchi y también en la convivencia con las niñas y la abuela senil. Quizás este tipo de imágenes son las que Yamada quiera rescatar de esta historia. Un vivir en la simplicidad y la alegría: códigos a punto de perderse como los de los honorables samuráis.

Jessica Costilla




El Ocaso del Samurái (Tasogare Seibei). Año de Producción: 2002. Nacionalidad: Japón. Duración: 129 minutos. Dirección: Yôji Yamada. Guión: Yôji Yamada y Yoshitaka Asama, basado en las novelas Tasogare Seibei, Iwaibito Sukehachi y Chikkou Shiatsu, de Shuuhei Fujisawa. Producción: Hiroshi Fukazawa, Tetsuo Kan, Tomiyasu Ishikawa, Shigehiro Nakagawa, Tomoo Miyakawa, Motoyuki Oka, Toshio Ogiwara, Ichirô Yamamoto y Nobuyoshi Ôtani (Sumitomo Corporation, Hakuhodo Incorporated, Nippon Television Network). Montaje: Iwao Ishii. Fotografía: Mutsuo Naganuma (c). Música original: Isao Tomita y Yousui Inoue. Diseño de Producción: Mitsuo Degawa. Diseño de Vestuario: Kazuko Kurosawa. Reparto: Hiroyuki Sanada (Seibei Iguchi), Rie Miyazawa (Tomoe Iinuma), Ren Osugi (Toyotarou Kouda), Mitsuru Fukikoshi (Michinojo Iinuma), Hiroshi Kanbe (Naota), Miki Itô (Kayana Iguchi). Editada en DVD por Filmax.


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UN REPASO AL CINE DEL 2005:

05-06-2006 03:27:35
Sí, lo reconozco, es algo tarde (estamos ya en el ecuador del 2006) para comentar el cine estrenado el año pasado en nuestro país, pero también es cierto que cualquier proceso de asimilación y digestión cual animal rumiante elaborado hasta ahora es válido para aclarar ideas y conceptos sobre todo el material visionado en las salas durante todo un año. Resumiendo brevemente, y sin dar demasiadas pistas sobre lo que viene a continuación, señalar del 2005 la buena salud de algunos de los autores y/o directores más consagrados a nivel mundial (Woody Allen, Clint Eastwood, Steven Spielberg o David Cronenberg); así como la sólida y prometedora carrera de otros con menos títulos a sus espaldas pero también bastante bien considerados (Tim Burton o Alexander Payne), sin olvidar igualmente descubrimientos insólitos (los del dúo Springer-Pulcini, Jonathan Glazer o Yoji Yamada, aunque este último sea todo un veterano). También destacar en la lista la presencia del género documental (un fenómeno que con los años se ha ido consolidando, debido en parte a que su estreno comercial se ha visto de alguna manera normalizado) y la del cine asiático (Zhang Yimou y Kim Ki-Duk, entre otros), así como la escasa presencia (solo un título) del cine español.


LAS MEJORES PELÍCULAS DEL 2005:





AMERICAN SPLENDOR (Shari Springer Berman & Robert Pulcini, 2003, USA)
Me sorprendió gratamente esta más que curiosa película indie que podrá entusiasmar a aquellos que creen que lo han visto (casi) todo: mezcla ejemplarmente trozos de ficción, documental (sus directores provienen de este género) y de animación sin pretender desaforadamente ser lo más cool. American Splendor narra parte de la vida de Harvey Pekar, un dibujante de cómics (en los cuales habla única y exclusivamente de su vida, no existen superhéroes ni nada por el estilo) y su relación con el medio, su chica, sus compañeros de trabajo (aunque dibuja, se gana la vida como archivero de un hospital), pero sin caer en el biopic más convencional al que estamos acostumbrados a ver. Y es esta forma de abordar este personaje real lo más fascinante: su rutina, sus inseguridades, su peculiar forma de comportamiento con los demás (incluyendo a Robert Crumb, otro insigne comiquero colega de Pekar que aparece en American Splendor). Una auténtica gozada, apoyada por la gran interpretación de Paul Giamatti, protagonista también de Entre Copas y secundario en Cinderella Man. Fue sin duda el mejor actor del 2005.

El “momento”: Hay instantes en que, si mal no recuerdo, llegan a coincidir el propio Harvey Pekar, el actor que hace de éste Paul Giamatti y animación extraída directamente de los cómics de Pekar. Viva el metalenguaje con sentido!!!


BIRTH (Íd, Jonathan Glazer, 2004, USA)
Lo que más me gusta de esta inquietante, pretenciosa (sí, pretenciosa) y morbosilla película es la sensual atmósfera que impregna todo el metraje, ya que el guión no es lo suficientemente sólido o preciso en la descripción de ciertos personajes y/o acciones (a pesar de firmarlo el ilustre Jean-Claude Carriere). Para quien no la haya visto, Birth cuenta la extraña (y de ahí, curiosa) relación entre el personaje de una recién enviudada Nicole Kidman y un niño de unos 10 años, en el cual, supuestamente, se ha reencarnado el marido fallecido de la Kidman.

El “momento”: un suntuoso plano-secuencia que tiene lugar en la ópera. La Kidman, aturdida y conmocionada por tal descubrimiento, es abordada sigilosamente por la cámara, haciéndonos descubrir en su bello rostro sus justificadas lágrimas. Y por otro lado, destacar también la espléndida música de Alexandre Desplat que inunda el metraje.


ENTRE COPAS (SIDEWAYS, Alexander Payne, 2004, USA)
Admiro a Payne desde Election (Citizen Ruth, su primer trabajo, creo no se estrenó), admiración que volvió a confirmarse con About Schmidt. Y con Sideways vuelvo a congratularme con este tipo tan majete que curiosamente estudió Lenguas Hispánicas en la Universidad de Salamanca en sus años de universitario. Lo que más me gusta de Entre Copas es el modo en que describe a sus personajes, bondadosos perdedores en busca de una última oportunidad que les haga olvidar, de alguna forma y durante unos días, su triste y apática realidad. Y lo hace con un peculiar sentido del humor, realismo amable, ternura sin aditivos y melancolía soterrada, envuelto todo en un marciano humanismo (hubiera sido fácil cebarse con los errores que cometen los protagonistas, pero Payne no está dispuesto a deshumanizarlos). El excelente dominio narrativo de Payne es la piedra angular de su maravilloso cine, convirtiéndose así en uno de los directores más prometedores del cine norteamericano actual.

El “momento”: la charla nocturna en el porche que mantiene el personaje de Paul Giamatti y la camarera que acaba de conocer, una recuperada para el cine Virginia Madsen. Sin palabras...


LA GUERRA DE LOS MUNDOS (WAR OF THE WORLDS, Steven Spielberg, 2005, USA)
De nuevo Spielberg nos vuelve a deleitar con otra película de ciencia-ficción acojonantemente bien hecha, con un sentido del ritmo y de la tensión que ya quisiera Tsai Min-liang (sí, el de las sandías), y encima alertándonos, subrepticiamente, sobre la jodido y crispado que está el panorama político internacional, hasta se permite pequeñitas gotas de humor negro para narrarnos esta catastrofista historia que en manos de Mimi Leder (Deep Impact) o Michael Bay (Armageddon) hubiera resultado ser más mierda mainstream (de todas formas, reconozco algunos puntos negros en el guión de David Koepp que entorpecen la historia).

El “momento”: atención a ese virtuoso plano secuencia en el coche de los protagonistas cuando comienza su huida de las letales máquinas extraterrestres, o el ataque al barco, etc...


HIERRO 3 & SAMARITAN GIRL (BIN-JIP & SAMARIA, Kim Ki-Duk, 2004, Corea Del Sur)
Estos dos títulos de Kim Ki-Duk estrenados en el 2005 podrían resumir, de alguna forma, las mejores cualidades de este director surcoreano tan prestigioso y festivalero (ya que ambas fueron premiadas en sendos Festivales de Cine de Venecia y de Berlín, respectivamente): un atrevimiento narrativo y formal que para sí ya querría el cine occidental más experimental (aunque no siempre conseguido; como en El Arco), un estudio psicológico de personajes riguroso y ejemplar (sin necesidad de recurrir a frondosos diálogos, véase Hierro 3) y sobre todo, una capacidad para narrar graves carencias individuales que se transmutan en universales: la soledad en medio de la vorágine, la alineación adolescente, la inocencia pervertida, una aplicación personal de la justicia o la amistad y el amor contemplados desde extremos emocionales insondables (más o menos temas que surgen de Hierro 3 y Samaritan Girl).

El “momento”: De Hierro 3 la secuencia del protagonista encerrado en la celda y esquivando a los policías me parece un prodigio de planificación visual y espacial, y de Samaritan Girl me quedo con el triste final en un desolado paraje agreste donde cobran especial protagonismo tanto el sacrificio y expiación de la hija como el sentimiento de culpa del padre.


UNA HISTORIA DE VIOLENCIA (A HISTORY OF VIOLENCE, David Cronenberg, 2005, Canadá-UK)
Qué curioso, parecía que Cronenberg había rebajado ó relajado sus constantes más neuróticas, enfermizas y perversas con esta nueva película, y que se había puesto al servicio de la industria para así ofrecer un producto más acorde al público no habituado a su cine. ¡Pero qué equivocados estábamos! Una Historia de Violencia es una película tan Cronenberg como las demás, capaz de retorcer hasta el máximo una (aparentemente) sencilla historia y plantear sabrosos dilemas morales sobre conceptos como la identidad, la culpa, el castigo, la venganza, y como no, la violencia; además de subvertir mediante su autoría códigos cercanos al cine negro y al thriller más o menos convencional, ese que acostumbramos a ver en el cine made in Hollywood. Este apunte, entre otros muchos más, hacen grande, grande, grande al Sr. Cronenberg.

El “momento”: Hay varios, como la el terrorífico plano secuencia que abre el film, los dos encuentros sexuales entre los personajes de Viggo Mortensen y María Bello, o el grandioso por desolador plano final...





MATCH POINT (Íd, Woody Allen, 2005, UK)
Parece que le ha sentado muy bien el cambio de escenario a Woody Allen, trasladando la acción a Londres en lugar de su habitual Nueva York. Y lo comento porque Match Point atesora los rasgos que han caracterizado su mejor cine (Manhattan, Delitos y Faltas o Sombras y Niebla, entre otras), tras una serie de títulos más que dignos pero que no han alcanzado las sublimes cotas de los aquí citados (de todas formas y aunque parezca exagerado, cualquier título de Woody Allen es garantía de buen cine, al menos para el que esto firma).
Match Point habla espléndidamente de arribismo social, de diferencias de clase, de crímenes, de castigos, de mentiras, de neurosis (en este caso femeninas), y en especial, del azar (concepto que, irremediablemente, puede alterar la dirección de tu vida, para bien o para mal...), como si fuera un fiel cronista de esta tumultuosa época en la que nos ha tocado vivir, donde las apariencias y el dinero priman por encima de otros supuestos valores. Elegante, cínico y mordaz (cómo los adinerados protagonistas van al cine a ver Diarios de Motocicleta, ¿quizás para aplacar su mala conciencia?), Woody Allen ha conseguido un espléndido drama social de ribetes trágicos y policíacos que de alguna forma conecta con parte de la filmografía del francés Claude Chabrol, un experto en retratar cruelmente la burguesía y sus aledaños.

El “momento”: Destacar a todos los actores, especialmente unos impresionantes y carnales Jonathan Rhys-Meyers y Scarlett Johansson. El húmedo polvo en el campo entre éstos y el ambiguo plano final se quedarán mucho tiempo grabados en la retina.


MILLION DOLLAR BABY (Íd, Clint Eastwood, 2004, USA)
Es difícil señalar algo nuevo y diferente de Million Dollar Baby tras la excelente recepción de crítica y de público que tuvo entre nosotros hará más de un año. Y es difícil señalar alguna ‘genialidad’ que se haya pasado por alto, pues ha sido convenientemente analizada en multitud de reseñas por todo el mundo. Pero, ¿por qué gusta tanto Million Dollar Baby? ¿Será porque retrata con densa calidez humana las amargas vicisitudes de estos perdedores golpeados por el sueño americano? ¿Será porque ofrece una oscura visión de la América contemporánea (al igual que Mystic River), pero más accesible para el espectador, sustituyendo la tragedia de esta por una estructura más propia del melo? (¡qué perjudicada ha salido de la comparación Mar Adentro respecto a Million Dollar Baby, véase la forma en que una y otra tratan el tema de la eutanasia y la religión!) ¿Será porque Clint Eastwood sea, posiblemente, el director de cine actual más sensible, inspirado y comprometido con la condición humana (la idea del gimnasio y sus habitantes como gran metáfora del mundo en el que vivimos), además de ser un excelente director de actores? ¿Será porque...?

El “momento”: Frankie (Clint Eastwood) y Maggie (Hilary Swank) repostan gasolina en su viaje de vuelta tras haber presenciado la agria acogida de la familia de ella. Maggie, dentro del coche, expresa con su triste mirada todos los sentimientos que afloran en su interior tras lo vivido hace unas horas, mientras el agua limpia la parte delantera del auto donde se sienta ella. Alguien lloró mucho antes de llegar al final...


NADIE SABE / NOBODY KNOWS (DAREMO SHIRANAI, Hirokazu Koreeda, 2004, Japón)
Una extraña sensación de tristeza y enorme melancolía me inundó cuando ví Nadie Sabe. La historia de un grupo de hermanos pequeños que conviven solos en un piso, ocasionalmente visitados al principio por su (irresponsable) madre pero en definitiva más solos que la una, respira una brutal autenticidad, logrado por la transparente labor de los jóvenes actores y la puesta en escena de Koreeda. Curiosamente, el film no entra en el terreno de la sordidez y la penuria más común aplicable a este tipo de historias (a pesar de estar inspirada en un caso real), ya que la vida de estos pobres seres dentro de su micro-universo no es jodidamente amarga o miserabilista, de ahí la extraña y singular poesía que emana de este desolador cuento urbano poblado por estas desdichadas criaturas.

El “momento”: el final, tan desolador o más como el resto de esta excelente película.


EL OCASO DEL SAMURAI / THE TWILIGHT SAMURAI (TASOGARE SEIBEI, Yoji Yamada, 2002, Japón)
Salí fascinado tras el visionado de esta película japonesa, la historia de un samurai de hace un par de siglos que decide dejar su oficio para dedicarse al cuidado de sus hijos y familia tras el fallecimiento de su esposa. Me conmovió la forma en que el director hace avanzar la historia, narrada con una quietud inquebrantable pero, curiosamente, salpicada por breves estallidos de irremediable violencia que por escasos momentos rompen la tranquilidad del relato y la de su protagonista, obligado a realizar tareas referentes a su oficio que él pretende desterrar definitivamente. Todo en la película de este veterano director es elegante, contenido, sensible y estremecedor al mismo tiempo.

El “momento”: el enfrentamiento final entre los dos samuráis que ocupan los últimos 20 minutos. O como terminar con el pasado mediante la violencia para que a uno le dejen en paz de una vez por todas.


LA PESADILLA DE DARWIN (DARWIN’S NIGHTMARE, Hubert Sauper, 2004, Francia-Austria-Bélgica)
Demoledor e impresionante documental sobre el abuso de poder que ejerce en África el salvaje capitalismo occidental (la tan cacareada globalización), que cuenta como la intromisión de un pez (la perca del Nilo) en el lago Victoria durante los 60 a modo de experimento científico trajo, y sigue trayendo, un desorden ecológico importante, además de aumentar la pobreza, favorecer el tráfico de armas (y de paso las guerras civiles del continente africano) y la prostitución en Tanzania. Es una película realmente cruda, desagradable, feroz, salvaje, angustiosa, y con momentos increíblemente espeluznantes, no aptos para espectadores especialmente sensibles.


EL JARDINERO FIEL (THE CONSTANT GARDENER, Fernando Meirelles, 2005, UK)
Y de los daños que Occidente infringe a África también habla la estupenda El Jardinero Fiel, aunque esta vez es la industria farmacéutica la que sale bastante mal parada. Aunque peca de cierto efectismo visual (no lo olvidemos, la firma el director de Ciudad de Dios), esta adaptación de una novela de John Le Carré está admirablemente bien escrita, bien interpretada y muy bien montada, dotada de un ritmo realmente endiablado que sabe integrar adecuadamente las diferentes y complejas tramas de las que son partícipes los personajes que interpretan unos muy compenetrados Ralph Fiennes y Rachel Weisz. Cine político-social de qualité (reconozco cierto matiz peyorativo) pero altamente recomendable por saber integrar contenido y forma con cierta brillantez.





EL SECRETO DE VERA DRAKE (VERA DRAKE, Mike Leigh, 2004, UK)
Mike Leigh posiblemente sea el mejor director británico en la actualidad, o para concretar, el mejor director británico que hace películas en su país y con historias, temas y actores exclusivamente británicos. Pero a diferencia de Ken Loach (donde su discurso con frecuencia se hace demasiado evidente, poniéndose en contra del argumento), Leigh sabe mirar y observar los hechos sociales sin caer en panfletillos morales, mostrando un certero y triste análisis de la realidad circundante y su reflejo en los personajes que muestra. Aquí Leigh nos narra sabiamente la triste odisea de una mujer acusada de practicar abortos ilegales, pero la película habla brillantemente de más cosas (de la posguerra en la Inglaterra de los 50’s, de las diferencias sociales y económicas entre ricos y pobres, de las relaciones familiares; constante en Leigh...)

El “momento”: Imelda Staunton, la actriz protagonista, es un prodigio de naturalidad, credibilidad, emoción, inteligencia, humildad... Su interpretación es deslumbrante, de las mejores vistas en muchos años...


FINALISTAS (RUNNERS-UP):


LA CASA DE LAS DAGAS VOLADORAS (SHI MIAN MAI / HOUSE OF FLYING DAGGERS, China-Hong Kong, 2004)
Menudo festín de colores y sensaciones la peli del chino más reconocido internacionalmente. La Casa De Las Dagas Voladoras contiene una fabulosa historia(s) de amor, asombrosas secuencias de acción y una bellísima partitura de Shigeru Umebayashi, entre otras muchas sorpresas. Plásticamente es inconmensurable (incluso nominaron la fotografía a los Oscar de ese año, algo poco habitual tratándose de un título no norteamericano), beneficiándose además del atractivo de Zhang Ziyi y Takeshi Kaneshiro.





EL CIELO GIRA (Mercedes Álvarez, España, 2005)
La única película española realmente destacable estrenada en el 2005 (y que habla muy poco a favor de la calidad del cine nacional) es este bello y reposado documental sobre Aldeaseñor, el pueblo numantino de la directora. Compuesto de momentos tan emotivos como el dedicado al pintor Pello Azketa (que consciente de su progresiva ceguera decide pintar un cuadro basado en su último recuerdo visual), El Cielo Gira es una honda reflexión sobre el devenir del tiempo y las transformaciones que este provoca, así como una honda declaración de amor verdadero hacia el pueblo y sus catorce habitantes.


CONFIDENCIAS MUY ÍNTIMAS (CONFIDENCES TROP INTIMES, Patrice Leconte, Francia, 2004)
La mejor película de Leconte para el que esto firma es una apasionante drama cómico-romántico sobre una mujer que acude a un psicólogo sin saber que este es un abogado y que este, por cuestiones del azar, le sigue el juego. Fabrice Luchini y Sandrine Bonnaire; sus protagonistas; están perfectos en sus papeles, y Leconte y su guionista aportan unas ingeniosas gotas de humor y suspense que hacen de Confidencias Muy Íntimas una saludable muestra de cine francés con destacados momentos de inspiración e innovación en todos los sentidos.


LA DAMA DE HONOR (LA DEMOISELLE D’HONNEUR, Claude Chabrol, Francia/Alemania, 2004)
Chabrol insiste en radiografiar de nuevo la burguesía provinciana de su país a través de una obsesiva historia de amor que dará más de un giro insospechado. La Dama de Honor se beneficia del talento y veteranía del francés, al saber imprimir un crescendo narrativo beneficiado por los magníficos actores que lo sustentan, Benoit Magimel y Laura Smet, ésta última todo un descubrimiento.


DENTRO DE GARGANTA PROFUNDA (INSIDE DEEP THROAT, Fenton Bailey & Randy Barbato, USA, 2004)
Este jocoso documental explora sin pelos en la lengua el proceso de creación de la mítica película porno de los 70’s Garganta Profunda (Gerard Damiano) y todo el escándalo que acarreó tras su estreno. Y de paso analiza con mucho sentido el humor el trasfondo político, social y cultural de esos años. Toda una delicia.


FLORES ROTAS (BROKEN FLOWERS, Jim Jarmusch, USA, 2005)
Road-movie cómica existencial sobre la búsqueda desesperada de la paternidad perdida, Flores Rotas es un Jarmusch domesticado + Bill Murray en estado de gracia (aunque parezca estar haciendo Lost In Translation 2), ya que sin él esta película hubiera sido bastante diferente.





KING KONG (Íd, Peter Jackson, USA, 2005)
El tributo de Peter Jackson a su infancia y su infinito amor hacia el cine (y en particular al King Kong de 1933), son las claves para entender esta gigantesca película donde la aventura desmedida y la fantasía hiperbólica se ponen por delante de otras cuestiones, a priori, más importantes. Pero en este caso, nos da exactamente igual: el (mega)espectáculo es lo primero (y atención al score de James Newton Howard, de los mejores de esta década).


KINSEY (Íd, Bill Condon, USA, 2004)
Kinsey es un atractivo y peculiar biopic sobre la vida del entomólogo y sexólogo Alfred Kinsey que se aleja con bastante ingenio de los tópicos más comunes a dicho género (algo que también consiguió con la extraordinaria Dioses y Monstruos; sobre el director de cine James Whale). Además, Liam Neeson como Kinsey y Laura Linney como su sufrida mujer están fabulosos.


EL NIÑO (L’ENFANT, Jean-Pierre & Luc Dardenne, Bélgica-Francia, 2005)
Los Hermanos Dardenne vuelven de nuevo con su naturalismo social y espiritual para contarnos, con su habitual estilo cámara en mano, la odisea que vive una joven pareja marginal al vender el padre a su hijo recién nacido por un puñado de euros, y luego la difícil recuperación del niño. Este argumento es la excusa que los belgas plantean para alertar sobre los síntomas de nuestra ímproba sociedad capitalista, amante de lo superficial y económico frente a la honradez personal, etc..., pero sin cargar las tintas. Puede parecer inadecuado comentarlo, pero decir que El Niño contiene una de las mejores persecuciones automovilísticas vistas en años, y no estamos hablando de un blockbuster.


LA NOVIA CADÁVER (THE CORPSE BRIDE, Tim Burton & Mike Johnson, USA-UK, 2005) & CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE (CHARLIE AND THE CHOCOLATE FACTORY, Tim Burton, USA, 2005)
Tim Burton acertó de lleno con estas dos adaptaciones (de una antigua leyenda europea y de un cuento de Roald Dahl), proponiendo otro acercamiento a su tenebroso, gótico y surrealista mundo de fantasía desbordante, que esta vez, no chirría demasiado. No es lo mejor de su carrera, (Eduardo Manostijeras y Ed Wood son muy difíciles de superar), pero sí son dos deliciosos films maravillosamente entretenidos.


SARABAND (Íd, Ingmar Bergman, Suecia, 2003)
Posiblemente se convierta en la última película dirigida por Ingmar Bergman (dada la avanzada edad del sueco), y de ser así sería un estupendo colofón a una obra tan admirable como extensa, y de la cual siento no haber visto en su práctica totalidad y con el debido respeto. Saraband está contada en un preludio, una conclusión y diez bloques entre medias (a modo de movimiento musical, como indica el propio título) y protagonizada por cuatro personajes (que aparecen de dos en dos según cada bloque), siendo los interpretados por Liv Ullman y Erland Josephson los pilares sobre los que se sustenta este denso y emocionante drama familiar cargado de reminiscencias y recuerdos de otro film de Bergman, Secretos de un Matrimonio.


SPELLBOUND (Íd, Jeffrey Blitz, USA, 2002)
Este curioso documental cuenta el proceso de selección y eliminación que experimentan unos cuantos niños de diferentes lugares de los USA al participar en un concurso nacional muy famoso dedicado a deletrear palabras. Lo que más llama la atención es la seriedad con que se lo toman (la presión de algunos padres también cuenta), y como el director describe con un ligero pero sarcástico sentido del humor esta curiosa galería de niños frikis y marisabidillos (así como sus temibles progenitores), capaces de saber deletrear una palabreja extraña pero incapaces quizás de saber su definición. Por lo tanto, también habla (y mal) de la (in)cultura, la competitividad y las ansias de triunfo preponderantes en los USA (y aplicable porque no al resto del globo terráqueo).


STAR WARS: EPISODIO III - LA VENGANZA DE LOS SITH (STAR WARS: EPISODE III - REVENGE OF SITH, George Lucas, USA, 2005)
Sin duda, la mejor de la nueva trilogía, y con diferencia! (aunque no había que esforzarse mucho para conseguirlo). Esta tercera entrega contiene momentos espléndidos, y la acción, por lo general, está mejor dosificada y rodada que en las otras dos discretas partes (¿Spielberg en la sombra?), y donde al menos los personajes no son tan ridículos (la conversión definitiva en Darth Vader está bastante lograda, a pesar de algunos comentarios negativos al respecto). Mucho mejor de lo esperado.





WALLACE Y GROMIT: LA MALDICION DE LAS VERDURAS (WALLACE AND GROMIT: THE CURSE OF THE WERE-RABBIT, Nick Park & Steve Box, UK, 2005)
Un divertidísimo y trepidante film de animación en plastilina con el ingenio y el encanto de las obras de su creador principal, Nick Park. Superior en muchos aspectos a Chicken Run, esta W & G: La Maldición... reconforta porque ofrece entretenimiento de alta calidad para todos los públicos sin que el adulto se mosquee lo más mínimo.


LAS PEORES PELICULAS DEL 2005:


AUSENTES (Daniel Carparsoro, 2005, España)
Esta fallida película demuestra la incompetencia del cine español para un cine de género sólido, inspirado y con ganas de contar algo de forma diferente. Ausentes recurre a estilemas del thriller o suspense USA tipo David Fincher o Shyamalan para crear una completa nadería carente de misterio, riesgo y originalidad.


BATALLA EN EL CIELO (Carlos Reygadas, 2005, México-Bélgica-Francia-Alemania)
Lo más pretencioso, feo y estúpidamente provocador del 2005 es, sin dudarlo, este bodrio mexicano que pareció ser, a priori, lo más rompedor y revolucionario en la edición de Cannes de ese año (luego muchos periodistas se encargaron de destrozarla, con razón). Mal contada, espantosamente dirigida, parece creada única y exclusivamente para escandalizar y lo hace, pero más por su horroroso resultado artístico que por su contenido temático (que resumo brevemente: matrimonio mexicano; él gordo y feo, ella gorda y fea; rapta bebé para paliar su endeble situación económica; a su vez él folla con la hija pija de su adinearado jefe, pero la hija, delgada y guapa – papel que en un principio lo iba a encarnar ¡Paulina Rubio! – se prostituye por placer..., y no sigo contando más...) ó por su contenido formal (Reygadas pretende que encontremos hechizante, mágico y subversivo el que su bodrio se inicie y finalice con sendas felaciones entre el mexicano orondo y la pija puta). La peor película del 2005.





LOS CUATRO FANTÁSTICOS (Fantastic Four, Tim Story, 2005, USA)
Menuda decepción me llevé con esta peli de superhéroes. Pensaba que no iba a estar a la altura de otras adaptaciones de héroes de la Marvel recientes en el tiempo, tipo Spiderman I & II , X-Men I & II ó Hulk, pero no pensaba que iba a estar tan lejos! Y posiblemente la culpa sea del director (suyas son Taxi versión USA y La Barbería, guau!!!), por no poseer una impronta visual tan definida y reconocible como la de Sam Raimi, Bryan Singer ó Ang Lee, pero también sea culpa de los guionistas, o de los sosainas actores, o de todos en general...


EXILS (Exiles, Tony Gatlif, 2004, Francia)
Otro coñazo de peli de auteur a la cual Tarantino y resto del jurado en Cannes 04 premió con la Palma al mejor director (menuda metedura de pata!!!). Exils es una aburridísima road-movie que protagonizan dos jóvenes desaliñados y algo guarretes que deciden salir de París para llegar hasta algún lugar del norte de África para no me acuerdo ya que... De lo que sí me acuerdo (aparte de la madre del director) es de los últimos 20 minutos de esta gran mierda, una especie de vudú-session aderezada con música arábiga que espantaría hasta al mismísimo Diablo.


EL GRAN GOLPE (After The Sunset, Brett Ratner, 2005, USA)
Esta mil veces vista historia de ladrones ricos y guapos (Pierce Brosnan y Salma Hayek) es tan tópica, formularia, previsible e insustancial que provoca la molesta sensación de estar perdiendo uno soberanamente el tiempo.


HABANA BLUES (Benito Zambrano, 2005, España-Cuba-Francia)
Sé que esta película gozó de cierto éxito comercial en España, pero a mí esta historia de músicos cubanos que deciden fichar por una discográfica española me pareció indigesta, maniquea, facilona y tremendamente inverosímil. Lo que más rabia me da es que la dirige Benito Zambrano, director de la estimable Solas (aunque pensándolo bien, quizás no fuera tan estimable).


LA ISLA (The Island, Michael Bay, 2005, USA)
Pensaba que este título veraniego del infame M. Bay sería algo mejor porque se desligaba del productor que amparó sus otras basuras blockbuster (el insigne Jerry Bruckheimer). Pero da igual, aquí la política de autores se cumple a rajatabla y Bay sigue mareándonos con su estridente planificación basada en ralentís, planos cortos, montaje aceleradísimo y una pobretona caracterización de personajes, entre otras muchas cosas (da pena ver a Ewan McGregor y Scarlet Johansson en un proyecto tan chapucero). Pero el problema es, ¿por qué picamos si sabemos el engendro que nos vamos a merendar?...




Óscar Pablos


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DOCUMENTAMADRID 2006

03-06-2006 17:21:32


SECCIÓN OFICIAL

La III edición de DocMadrid 06 ha hecho consolidar un poco más la breve trayectoria de este prometedor y casi recién nacido festival. Su organización ha sido más que notable, y sus actividades paralelas (los ciclos sobre Werner Herzog y Michael Moore y coetáneos en especial) han sido todo un acierto, a los cuales el público ha respondido con destacada asistencia a las salas.

El único pero lo podríamos encontrar en su inabarcable Sección Oficial, dividida este año en tres apartados (Creación, Reportaje y Certamen Nacional), creada esta última con la intención de dar cabida a la abundante recepción de trabajos españoles enviados al festival. Solamente añadir que la Sección Oficial ha tenido un nivel bastante discreto, donde pocas películas han destacado especialmente y, en cambio, la asistencia del público aquí sí ha sido inferior.

Creación Documental

Lo más notable

Compuesto en su totalidad por una recopilación de películas caseras rodadas durante la España de los 30 y 40, la novedad de El perro negro. Historias de la Guerra Civil (Péter Forgács, Países Bajos) estriba en la (supuesta) identidad de dichas películas. Asistimos a hechos protagonizados por Joan Salvans, industrial catalán, y por Ernesto Díaz Noriega, estudiante madrileño, ambos símbolos de los dos bandos políticos inmersos en oscuros pasajes relacionados con la Guerra Civil Española. Y de apasionante se puede calificar esta singular propuesta, pues consigue aportar una lección histórica a través de las vidas de sus protagonistas sin caer en un típico ejercicio didáctico, ya que imprime, desde el principio, un matiz de intriga y suspense que más adelante desembocará en un punto de giro que desbarata cualquier idea preconcebida sobre ellos. Este fantástico documental se beneficia, además, de un excelente montaje que aporta un ritmo adecuadamente vertiginoso a las imágenes. Posiblemente, el mejor trabajo visto en la Sección Oficial.

La BP ha decidido construir un gigantesco oleoducto que atravesará una bella región de Georgia, en concreto el pueblo de Sakiré, negándose sus habitantes (humildes ganaderos y agricultores) a esta invasión. Un dragón en las puras aguas del Cáucaso (Nino Kirtadze, Francia) recurre al esquema David vs. Goliat para contar la tensa indignación que se apodera del pueblo, mostrando cómo el poder de una gran empresa se logra imponer frente a la debilidad y forzosa sumisión de los más débiles. Lo más curioso radica en la visión de la directora: no solo acompaña a los damnificados, sino que también se ocupa de retratar la situación de los responsables y empleados de la BP (por lo que habla a favor del filme, ya que evita caer en un fácil maniqueísmo). Asimismo, dicho documental es, de los vistos durante el certamen, el que más se apoya en términos de ficción cinematográfica, al cuidar con mayor esmero aspectos de la puesta en escena como el encuadre, los movimientos de cámara y la fotografía.



Un grupo de personas de la tercera edad se reúnen en la playa de Barcelona durante el invierno (y el resto del año) para llevar a cabo sus actividades favoritas: nadar, pasear, charlar... Lo más interesante de Mañana al mar (Ines Thomsen, España-Alemania) es la aguda capacidad de observación de estas costumbres y rituales cotidianos que, precisamente, no invitan a la monotonía, aunque, en el fondo, lo que está contando es la cercana e inevitable presencia de la muerte en la vida de estos simpáticos y adorables ancianos. Y es una pena que en su último tercio el ritmo decaiga ligeramente, pero no su tono e intención: Mañana al mar es un apacible y bello documental sobre el paso del tiempo poseedor de un agradable sentido del humor empañado, eso sí, por una cierta melancolía y tristeza.

Buenas intenciones, discretos resultados

El dependiente Ali y sus clientes son los protagonistas de Alimentación general (Chantal Briet, Francia), que cuenta el día a día de una tienda de comestibles en un barrio obrero francés. La directora confía excesivamente en las peculiaridades de los vecinos que acuden a comprar a esta especie de supermercado-ONG, pero sus vidas no son lo suficientemente interesantes (o no están lo suficientemente bien plasmadas en pantalla) como para hacerlo algo emocionante. Es cierto que A. G. aborda, sin caer en un molesto énfasis, temas sociales de gran actualidad: la notoria presencia de la inmigración en las periferias marginales, la dejadez que sufren estas por parte de las autoridades o la soledad e indefensión de las personas de la tercera edad, pero su traslación en imágenes resulta, por lo general, monótona y arrítmica. Sorprendentemente fue considerado el mejor documental de la Sección Oficial.



El regreso de unos cuantos habitantes, unos 20 años después, a la ciudad de Pripyat, situada a escasos kilómetros de la central nuclear de Chernóbil, es el pretexto que el director español Julio Soto utiliza en su película Radiophobia para mostrar las nefastas consecuencias de la mayor catástrofe nuclear de la historia. Aunque dicha premisa es interesante (el shock que se produce en estos «exiliados» a la fuerza al revivir de nuevo el pasado, o comprobar cómo sus hogares han sido saqueados), lo que más molesta es su tono pretendidamente apocalíptico y oscuro, el cual potencia a través de su efectista puesta en escena y tenebrosa música (más propia de un filme de terror), dando la sensación de no confiar lo suficiente en la, ya de por sí, terrorífica y espeluznante desgracia radioactiva. Se llevó el Premio del Público al Mejor Trabajo Nacional.

Antes de volver volando a la Tierra (Arunas Matelis, Lituania) cuenta la vida de unos niños con leucemia en la sala de un hospital pediátrico y, en concreto, cómo se enfrentan padres e hijos hacia dicha enfermedad. Evita caer en fáciles cotas tremendistas y sensibleras, mostrando con abundante respeto y conocimiento de causa estas dolorosas y, a la vez, reconfortantes historias de lucha y superación. A pesar de su discreta factura visual (quizás su mayor inconveniente), es conveniente destacar uno de sus momentos más bellos: una hermosa elipsis que cierra elegantemente este bienintencionado documental tan pudoroso como conmovedor. Fue el único trabajo merecidamente premiado por el jurado (a pesar de que los había superiores), logrando el primer premio (eso sí, ex aequo).

Tres personas infectadas con el VIH son el eje principal de Mundo de tristeza, tierra de O (Bram Van Paesschen, Bélgica) ofreciendo con sus vivencias a cámara el lado más amargo y desesperado de estos enfermos crónicos abandonados por la sociedad. Se agradece el pudor que el director ha sentido al no mostrar sus rostros, y sorprende el discurso que le suelta uno de los afectados sobre la (vacua) necesidad de tener que registrar las miserias personales. Son solo pequeños detalles que apenas salvan de la quema este excesivamente frío y desganado documental.

Lo más molesto

Bloqueo (Sergei Loznitsa, Rusia) cuenta, como bien reza el título, el bloqueo que sufrió Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial, pero lo hace sin palabras y sin música, apoyado solamente por las imágenes y el sonido. Y es esta falta de apoyo el mayor inconveniente que sufre Bloqueo, convertido en una soporífera sucesión de imágenes de una ciudad en estado de guerra. Existe una cierta continuidad narrativa (Leningrado antes y después de ser bombardeada, la recogida de cadáveres tras los ataques), pero, aun así, se echa en falta una voz en off que aporte algo de información sobre el asedio. Incompresiblemente, este documental incómodamente áspero y aburrido ha logrado llevarse el Segundo Premio del Jurado.



La niebla en las palmeras (Carlos Molinero y Lola Salvador, España) se podría considerar la propuesta más experimental de todo lo visto en la Sección Oficial. Relata hechos de la vida de Santiago Bergson tan diversos como su participación en la creación de la bomba atómica o su colaboración con Orson Welles en La guerra de los mundos. Pero tal batiburrillo argumental está contado desde una óptica pretenciosamente rompedora y subversiva, a modo de falso documental: alterna una desbordante colección de fotos e imágenes de archivo, abusa indiscriminadamente de varias voces en off y de una estruendosa música tecno-gótica, y, entre otras lindezas, añade molestas sobreimpresiones a lo Peter Greenaway. Lo peor de todo es que no consigue que las increíbles hazañas de Bergson nos seduzcan lo más mínimo, poniendo en evidencia la inutilidad de su excesiva fragmentación, convirtiendo a La niebla... en un exasperante y vacío ejercicio demasiado autoconsciente que abusa sobremanera de su rebuscada condición metalingüística.

Un breve apunte sobre la sección «Reportaje Documental»

A pesar de los pocos trabajos vistos aquí, tengo la sensación de que su nivel era superior al de la sección «Creación», ya que los cuatro que tuve ocasión de ver superan con creces el aprobado.

Internacionales en Palestina, Venezuela: revolución en curso y Una plegaria por Beslan son apreciables y sólidos documentales dignos de ser vistos, pero destaco especialmente la producción sueca El socialista, el arquitecto y la torre girada (Fredrik Gertten), que cuenta, de manera muy inspirada, la construcción del Turning Torso, un colosal rascacielos diseñado por Santiago Calatrava. Los múltiples avatares que sufre su creación, que incluye diversos roces entre el arquitecto y el equipo directivo que le ha contratado, sirven como excusa perfecta para reflexionar, entre otras cosas, sobre el arte, el dinero y la mutua dependencia a la que se ven sometidos ambos.

Óscar Pablos


MICHAEL MOORE Y COETÁNEOS

La tercera edición de Documentamadrid ha dedicado este año una retrospectiva al documental norteamericano realizado desde finales de los 80 hasta principios de los 90 bajo el publicitario epígrafe de «Michael Moore y coetáneos». Cuatro grandes rasgos podrían agrupar las cintas presentadas: la necesidad de la dialéctica, que englobaría, a su vez, al yo autobiográfico y el cine familiar, y la experimentación, características todas ellas que gravitan sobre un tema mayor: la condición de ser norteamericano en tiempos actuales.

Gracias a este ciclo, hemos descubierto que artistas como Marlon Riggs, Rea Tajiri o Jill Godmilow, directores de Tongues Untied, History and Memory y Far from Poland, no renuncian al formalismo y la experimentación pese a realizar un cine político y militante. El primero se encarga de ejecutar una profunda reflexión sobre la doble identidad de ser negro y homosexual en un país como Estados Unidos con un hermoso montaje a ritmo de slam, rap, vogue, poesía y blues. History and Memory es otro poema introspectivo que hace una crítica política del propio cine hollywoodense mediante imágenes de películas clásicas, buscando en esos fotogramas aquellos inexistentes que hablen sobre la raza de la realizadora, la japonesa-norteamericana recluida en campos de concentración tras el ataque a Pearl Harbor, intentando explicarse a sí misma un pasado silenciado por su familia y oculto a los ojos de los norteamericanos «por derecho». Por su parte, Far from Poland pierde en emotividad, pero gana en reflexión pues, a pesar de querer hablar sobre el sindicato Solidaridad surgido en Polonia en los años 80, deviene en un filme-ensayo sobre la propia condición del cine a través de múltiples recursos fílmicos.



El cine familiar nos vino de la mano de la artista multidisciplinar Camille Bishops, también afroamericana, con Finding Christa, que narra el reencuentro después de veinte años de una madre y una hija dada en adopción; este filme, más allá de desterrar falsos prejuicios sobre el tema, llama más la atención precisamente por su falta de denuncia, pues la familia de la protagonista-realizadora sigue los esquemas de la familia hollywoodense según propias palabras; no en vano, varios de sus ascendentes son blancos. Pero, sin duda, el mayor representante del cine familiar, o del yo autobiográfico, es el singular Ross McElwee. Con la excusa de la marcha del general unionista Sherman en la Guerra de Secesión por el Sur, este hombre pegado a una cámara vuelve, con Sherman’s March, a su pueblo natal de Carolina del Norte tras un fracaso amoroso y múltiples personajes femeninos y norteamericanos anónimos desfilan ante él, en su mayoría obsesionados con el fin del mundo debido a un ataque nuclear y la salvación de las almas. Diez años después, con una paternidad recién estrenada, se da cuenta de que América no es un lugar seguro en el que vivir. Monitores enloquecidos hablan de pueblos que desaparecen, de ataques de abejas desocupadas, de asesinos múltiples... McElwee decide ir allá donde sucede la tragedia, y realizar, de paso, Six O’Clock News, a la par que reflexiona y su hijo crece, tanto que, cuando tiene uso de razón, el niño hace un retrato de Dios muy parecido, curiosamente, a una cámara.



Y, siguiendo con el tema de la dialéctica, llegamos al homenajeado Michael Moore, otro Yo considerable, que queda artísticamente muy por debajo de sus colegas. Gracias a las dos películas proyectadas, Roger and Me y The Big One, descubrimos el nacimiento de la estrella Moore todavía en fase de larva. En la primera vemos sus denodados intentos por entrevistarse con el director de General Motors en Flint, su pueblo natal y, en la segunda, ya convertido en un stand-up comedian brillante, hace lo propio con las diferentes empresas que se hallan en su recorrido propagandístico de uno de sus libros. Su dialéctica popular oscurece un discurso bien trabado y una opción alternativa.

Realmente se llega a esta conclusión al haber sido proyectada tras la excelente American Dream, de Barbara Kopple, documental clásico que narra cómo un fracaso práctico, la bajada de los sueldos a los trabajadores de una fábrica del Medio Oeste norteamericano, abandonados por políticos y sindicatos divididos en luchas intestinas, puede convertirse en la historia épica de la voluntad del espíritu norteamericano con personas de rostros puros y miradas limpias. Más obligaciones rotas encontraremos en The Thin Blue Line, de Errol Morris, esta vez en la justicia; mediante entrevistas y recreaciones de un asesinato de un agente de policía, con formas de thriller y música de Philip Glass, se nos sumerge en una América profunda donde un inocente puede ser condenado y el culpable puede ser un tipo simpático y coherente consigo mismo. En cuanto a Paris Is Burning, de Jennie Livingston, podría considerársele el verdadero documental que subyace tras el alegato de Tongues Untied, dado que se nos cuenta esos pequeños momentos de gloria que alcanzan los marginados de la sociedad por ser negros y expresarse de manera diferente al resto en sus inventados desfiles agrupados en ficticias casas de modas que constituyen familias alternativas.



En fin, se nos ha ofrecido un recorrido completo por el Sur, el Midwest y la América profunda, concediendo una especial importancia a la fuerza de las minorías emergentes.

Asia Marinero


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La buena voz es la del buen cine español

02-06-2006 14:27:02


He de confesarlo: no sabía de su existencia hasta que no la vi en una página de estrenos en el periódico el pasado viernes 26 de mayo. Y, la verdad, tampoco me atrajo mucho cuando leí la reseña informativa que acompañaba a la fotografía del actor y director teatral José Luis Gómez. Pero es cine español y, lo tengo como una norma, debía acudir a mi cita ineludible con el cine patrio. Mis esperanzas dejaban mucho que desear. Y la sorpresa ha sido doblemente gratificante. Me acordé inmediatamente de un caso parecido vivido el pasado año: 15 días contigo (2005), de Jesús Ponce, de cuyo estreno me enteré también por la prensa y que, para no fallar a mi tradición, me acerqué al único cine malagueño donde la proyectaban. No sé si llamarlo suerte o intuición, pero la citada ópera prima de Ponce reavivó en mí la fe casi perdida en el cine español. Más o menos lo mismo me ha ocurrido con La buena voz, tercer largo de Antonio Cuadri, tras La gran vida (2000) y Eres mi héroe (2003), un filme pensado principalmente para estrenarse en televisión y que, demos gracias señores, podemos disfrutar como se merece en las salas.

El punto de partida es bastante descorazonador: un hombre mayor, Pepe, taxista amargado que vive una vida gris con su esposa compartiendo silencios y comidas tristes, descubre un buen día que tiene un hijo de veintisiete años fruto de su infidelidad con una gran amiga de su mujer; y lo que es peor, el hijo es homosexual y seropositivo, dos características difíciles de asimilar por la mente prejuiciosa de Pepe. Sí, señores, huele a culebrón venezolano y del bueno. Pero Cuadri es consciente de ello y como no puede evitar caer en los tópicos y los lugares comunes (es difícil obviarlos con un argumento semejante), opta por contarnos su historia a través de una narración aséptica, áspera y descarnada, con lo que va dándole la vuelta durante toda la película a las expectativas del espectador consiguiendo no caer en ningún momento en el sentimentalismo ni en el edulcoramiento gratuitos.

No es difícil entrar en La buena voz, sino todo lo contrario, pues llegados los créditos finales, a uno se le queda en el cuerpo ganas de saber más sobre el destino de estos personajes. Y eso, a pesar de que hacia el final la dureza expositiva ceda espacio a unos golpes de efecto un tanto injustificados y se aprecie una piedad narrativa que hace prever que el filme se va a adherir definitivamente a aquello que lo condenaría; no obstante, Cuadri, ayudándose de una fotografía apagada y naturalista (tanto que muchos planos están quemados), un sonido directo, un montaje invisible y una puesta en escena casi de reportaje, acaba convirtiendo a La buena voz no en el folletín que podría haber sido, sino en un estupendo drama, cercano a ese tipo de cine social que deberíamos aprender a hacer de una vez por todas.

Hallazgos visuales aparte, la película es Bilbao (lugar vital por donde deambulan los personajes), que está retratado con una aspereza documental que lo aleja del mero panfleto turista. Y es, sobre todo, el magnífico elenco de actores, todos espléndidos, contenidos y sin aspavientos de ningún tipo, a la altura de la pareja protagonista: una Pilar Velázquez recuperada para el cine en la que es una actuación perfecta y un José Luis Gómez (merecedor del Goya al mejor actor) emotivo y emocionante, dando vida con una terrible humildad a Pepe, un personaje a la vez odioso y simpático, como los Pepes del mundo real.

Juanma Martín.

La buena voz. Año de producción: 2006. Nacionalidad: España. Duración: 90 minutos. Dirección: Antonio Cuadri. Guión: Claudio Crespo, basado en un relato corto de Carita Boronska. Producción Ejecutiva: Joxe Portela. Director de Producción: Axier Pérez. Montaje: Mercedes Cantero. Fotografía: Gaizka Bourgeaud Zarandona. Música original: Juan Carlos Pérez. Dirección Artística: Koldo Jones. Ayudante de dirección: Josefa Salegi. Reparto: José Luis Gómez (Pepe), Pilar Velázq